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Una ventana a la antigua Britania

El rey Arturo: base histórica y análisis literario

The Death of King Arthur -Pintura de James ArcherEl rey Arturo: una de las figuras literarias más famosas de todos los tiempos. Era rey y a un tiempo caballero, defensor de las causas justas y paladín de los desfavorecidos. Ideal de gobernante, estratega formidable y nexo de unión entre la nobleza y el pueblo llano, a medio camino entre lo mágico y lo terrenal. Arturo, si alguna vez existió como aquella persona que los relatos describen, debió de ser realmente alguien excepcional.

Durante buena parte de la Edad Media, Arturo y sus hombres representaron el ideal de caballeros, un ejemplo a imitar en la mayoría de las cortes europeas. Bravos guerreros e implacables conquistadores que no conocían la derrota, fieles camaradas y amantes corteses, capaces de exponerse a toda suerte de disparatadas pruebas con tal de demostrar la firmeza de su amor a la doncella de turno.

Sin embargo, Arturo y sus hombres, aquellos que se reflejan en los primeros relatos de los que tenemos constancia, distan mucho de tener algo que ver con todo lo anterior, y más aún de la imagen que algunos novelistas actuales, y sobre todo el cine norteamericano, pretenden vendernos hoy en día. En estos libros y largometrajes, se nos describe a Arturo como un prestigioso rey inglés bajomedieval, enfundado en hierro de la cabeza a los pies, litigando en mil y un torneos, y agasajado por multitud de cortesanos de refinadísimos modales y coloridos atavíos.

Sin embargo, el Arturo de las primeras narraciones, la figura literaria original, no era otra cosa que un caudillo britanorromano que vivió y luchó a finales del siglo V o principios del VI. De hecho, en estas historias ni siquiera es mencionado como rey, sino más bien como un líder militar, un dux bellorum de incomparable talento que ofreció enconada resistencia contra el incontenible avance sajón.

Evidentemente, este Arturo no habría visto una armadura de caballero medieval en su vida. En realidad, resulta bastante más que probable que su atuendo de guerra consistiera en una cota mallada de oficial romano y un escudo de madera, decorado con los colores de su casa o su tribu. Y en cuanto a su corte, es más que posible que ésta no fuera otra cosa que una banda de recios guerreros y mercenarios, cubiertos de cicatrices y con algún que otro dedo cercenado, de hoscos modales e incapaces de limpiarse los restos de carne y grasa de la barba tras haberse metido un cabrito entero entre pecho y espalda.

Base histórica

La base histórica de Arturo

Quest for the Holy Grail -Pintura de William DyceEl rey Arturo, tal vez el monarca más famoso de todos los tiempos, no tuvo por qué ser necesariamente rey. ésta es la paradoja que, cada vez con mayor insistencia, se plantean hoy estudiosos, arqueólogos e historiadores.

Del mismo modo, tampoco hay nada que indique que tan sólo tuviera que haber existido un único Arturo. En realidad, hoy sabemos de la existencia de una serie de personajes históricos, o pseudo-históricos, cuyas proezas acabaron de algún modo engrosando la compleja trama de que se compone el mito artúrico.

Aunque la mayor de las incógnitas no es quién, sino cuándo. ¿Cuándo comenzó todo? ¿Cuál fue el origen de la leyenda? ¿Sobre qué base empezó a construirse tan maravillosa y enmarañada epopeya?

No resulta descabellado pensar que el Arturo original no tuvo por qué ser necesariamente una persona de carne y hueso. Tal vez, toda la historia se cimente sobre algún antiguo dios o héroe del panteón celta. Un personaje que llegara a ser tan popular en los tiempos antiguos, que su nombre terminara por ponerse de moda entre los hijos de los reyes y la nobleza britana. De esta forma, con el transcurso de los siglos, quizá acabaron por confundirse los relatos sobre las hazañas de unos y otros, dando lugar a un conjunto que la literatura medieval y moderna terminarían finalmente de dar forma

Lucio Artorio Casto

El personaje histórico más antiguo al que se relaciona con el rey Arturo es un oficial romano que vivió a finales del siglo II d.C., destinado en Eboracum (York), en el conflictivo norte de Britania. Lucio Artorio Casto era el praefectus castrorum (prefecto de campamento) de la Legión VI Victrix, la cual tenía su sede en Eboracum, y se encargaba, entre otras cosas, de mantener el orden en la región y dar apoyo a las guarniciones de los fuertes y fortines distribuidos a lo largo del Muro de Adriano.

Al parecer, Lucio nació en Armórica, en el seno de una ilustre familia romana con una dilatada tradición militar: los Artorii. De hecho, más que romana, deberíamos decir galorromana; pues resulta evidente el origen galo del nombre de la familia (Artorii deriva de art, una raíz céltica que significa oso).

Recientemente ha sido descubierto el nombre de Lucius Artorius Castus en un epitafio grabado en un fragmento de lápida hallado en las ruinas de Epetium, una antigua ciudad romana situada cerca de la actual Croacia.

Riothamus

Alrededor del año 468, el obispo galorromano de Augustonemetum (la actual Clermont-Ferrand), llamado Sidonio Apolinar, menciona en una carta a un caudillo britano llamado Riothamus o Riatham. En esta misiva, Riothamus es descrito como una oscura aunque humilde persona, y es criticado por no poner freno a sus hombres, los cuales se dedicaban a acosar y hostigar a los habitantes de la Galia.

Riothamus también es mencionado en la Historia Gótica, escrita en el siglo VI por el historiador Jordanes. En este manuscrito se relata cómo el emperador romano Antemio solicitó ayuda a los britanos en el año 467 (o quizá 468) contra los visigodos. Según la Historia Gótica, Riothamus respondió a la petición de auxilio con 12.000 hombres armados, aunque estos no tardaron en ser aniquilados por los visigodos en el sur de la Galia. Como consecuencia de esto las fuerzas romanas, que habían llegado demasiado tarde a la contienda, se vieron obligadas a regresar sobre sus pasos, ante la superioridad goda.

Tras la derrota de su ejército, la figura de Riothamus se pierde en la nebulosa de la Historia. Aunque ciertos investigadores afirman que el caudillo britano acabó por establecerse, junto con los pocos supervivientes que le acompañaban, en una ciudad burgundia llamada Avalon (obsérvese la similitud con el Avalón del mito artúrico).

Ciertos historiadores, como Geoffrey Ashe, ven en Riothamus el Arturo original. No obstante, su nombre puede encontrarse sin dificultad en las genealogías de los príncipes de Dumnonia (reino del sudoeste de Britania) que reflejan las crónicas de algunos de los santos de la época. Según dichas crónicas, Riothamus fue hijo del príncipe Deroch II y, al igual que ocurre en tantas otras historias de príncipes britanos, sufrió el exilio tras la muerte de su padre, a causa de una guerra civil. No mucho tiempo después, Riothamus regresó a Dumnonia y acabó con Marchell, el general usurpador, restaurando el auténtico linaje real dumnonio.

Algunos relatos más optimistas, acaban encumbrando a Riothamus como rey de toda Britania. De hecho, Riothamus no tiene por qué ser necesariamente un nombre propio, sino un título, el cual podría derivar de la latinización del vocablo celta Rigotamos (Rey Supremo).

Llegados a este punto, y debido a las similitudes que existen entre la campaña de Riothamus en la Galia y las gestas de Arturo en Francia, no resulta tan descabellado pensar que quizá, sólo quizá, la persona que se encontraba tras el título de Riothamus pudiera llamarse Arturo (o Arthwys, en britano). Es tan sólo una posibilidad, aunque serviría perfectamente para darle una explicación al misterio del origen del mito artúrico.

Ambrosio Aureliano

Aproximadamente entre los años 540 y 560, un monje britano llamado Gildas escribió su obra De Excidio et Conquestu Britanniae (Sobre la Ruina y Conquista de Britania), una revisión histórica de la historia de Britania, seguida de una áspera crítica contra los gobernantes y el clero de la época.

Si bien la veracidad histórica de la obra de Gildas no es tan estricta como cabría desear, el poco tiempo transcurrido desde que ocurrieran los hechos que en ella se relatan la convierten en una ayuda inestimable para los historiadores.

Uno de los pasajes más destacados del manuscrito es aquel en el que se describe un enfrentamiento de formidables proporciones entre britanos y sajones: la batalla de Mons Badonicus. La lucha parece que fue encarnizada y se alargó durante varias jornadas, hasta que finalmente los sajones fueron derrotados gracias a la intervención de un caudillo, según Gildas de modesta condición, llamado Ambrosio Aureliano.

Otras obras posteriores sustituirán el nombre de Ambrosio Aureliano por el de Arturo, marginándo al primero totalmente de la historia o convirtiéndole en predecesor del protagonista.

Artuir MacAedan

El Senchus Fer nAlban (Historia de los Hombres de Alban) consiste una genealogía de reyes y nobles escotos del reino de Dal Riada, escrita en gaélico por un autor anónimo, en la segunda mitad del siglo VII. En esta obra se menciona a un noble de Dal Riada llamado Artuir MacAedan que vivió y luchó a finales del siglo VI.

Un buen número de historiadores sugiere que el nombre Artuir, poco habitual para un escoto, puede deberse a una posible ascendencia britana por línea materna, tal vez del reino britano norteño de Gododdin.

En la Vita Sancti Columbae (Vida de San Columbano), escrita posiblemente entre los años 665 y 700 por un monje irlandés llamado Adamnan, se menciona a un caudillo de Dal Riada llamado Arturius. Al parecer, este Arturius era hijo de Aedanius, rey de Dal Riada, y murió heroicamente combatiendo a los maetae (o maithi), una tribu picta mencionada en otros textos de la época.

Autores

Autores del ciclo artúrico

God Speed -Pintura de Edmond Blair LeigthonLo que en un principio no fue más que una breve referencia a una batalla formidable referida en un manuscrito de la segunda mitad del siglo VI d.C, terminó por convertirse con el paso del tiempo en toda una mitología, conocida en mayor o menor medida en todos los rincones del mundo. E igual que ocurre con los comadreos de la vida cotidiana, que de tanto ser contados y pasar de una boca a otra terminan tergiversados, exagerados e incluso manipulados, la trama artúrica sufrió una mutación continua con el transcurso de los siglos, víctima de los distintos puntos de vista (o de las lealtades políticas) de los autores que la trataron.

Gildas

En algún momento entre los años 540 y 560, el monje britano Gildas escribió su obra De Excidio et Conquestu Britanniae (Sobre la Ruina y Conquista de Britania). Este escrito en lengua latina se dividía en tres partes fundamentales: una breve introducción y un repaso a la historia de Britania, una dura crítica contra los gobernantes de la época y, por último, una severa condena al clero de aquellos tiempos.

Y es casi al término de la primera parte del De Excidio, que Gildas hizo mención a una enfrentamiento de proporciones descomunales, el cual habría tenido lugar en el mismo año del nacimiento del propio autor, cuarenta y cuatro años después del establecimiento de los sajones en Britania.

Durante la batalla de Badonicus Mons, los invasores anglosajones combatieron duramente contra una confederación de reinos britanos, sufriendo una tremenda derrota que les dejó debilitados durante décadas.

Al parecer, en medio del fragor del combate, hubo una figura que destacó de entre todas las demás, la del caudillo britano Ambrosio Aureliano; que es a todas luces el primer referente de Arturo que nos ofrece la literatura. De hecho, autores posteriores terminarán por sustituir la figura de Aureliano por la del propio Arturo, relegándole en el mejor de los casos a antecesor del protagonista.

Beda el Venerable

Entre los años 730 y 735, el sacerdote benedictino mercio Beda el Venerable escribió su obra Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum (Historia Eclesiástica del Pueblo de los Anglos), un repaso en lengua latina de la historia de Britania. Esta crónica fija su comienzo con la llegada del Cristianismo a la isla y, al igual que la obra de Gildas, describe también el asedio de Badonicus Mons, durante el cual las tropas britanas estuvieron acaudilladas por Ambrosio Aurelio (Ambrosio Aureliano), último de los romanos de Britania.

En realidad, resulta bastante comprensible que Beda adjudicara el mérito de la victoria a un caudillo romano, en lugar de a uno britano. Hemos de tener en cuenta que, en una obra destinada a ensalzar las virtudes de los gobernantes anglos, no podía haber cabida a ningún tipo de propaganda para los héroes de sus enemigos britanos.

De hecho, en la mayor parte de los casos, este tipo de literatura tenía como fin congraciar al pueblo con la nobleza imperante, haciéndolo sentirse orgulloso de encontrarse bajo su gobierno. Esta cualidad, se mostraba más necesaria si cabía cuando, como era el caso de los anglos de Britania, los gobernantes eran unos extranjeros que apenas hacía unas pocas generaciones que se habían hecho con la soberanía en el territorio.

Nennius

El clérigo galés Nennius escribió, en algún momento entre el año 800 y el 830, su Historia Brittonum (Historia de Britania), una historiografía de Britania en lengua latina. Este es el texto más antiguo del que tenemos constancia en el que se menciona la figura de Arturo. De hecho, este personaje adquiere entre sus líneas la condición de héroe, dux bellorum (señor de la guerra) de los britanos, a los cuales dirigió a la victoria sobre los sajones en nada menos que doce batallas. De hecho, el último de estos enfrentamientos es la batalla de Monbadón (a todas luces Badonicus Mons), en la que Arturo sustituye como líder de los britanos al Ambrosio Aureliano de Gildas.

Sin embargo, Ambrosio Aureliano también es mencionado por Nennius en su Historia Brittonum, aunque le sitúa combatiendo a los sajones algunas generaciones anteriores a los tiempos de Arturo.

Mirabilibus Britanniae

De Mirabilibus Britanniae (Sobre las Maravillas de Britania) es un texto galés escrito en latín por un autor anónimo, poco tiempo después del Historia Brittonum. De hecho, el De Mirabilibus aparece adjunto al Historia Brittonum en una de las copias que de éste se conservan, por lo que no son pocos los expertos que adjudican su autoría al propio Nennius.

Entre las diversas "maravillas" que se describen en esta obra, destacan las dos historias protagonizadas por Arturo: la de la cacería del jabalí Troint (versionada posteriormente en el relato Culhwch y Olwen, contenido en el Mabinogion) y la de la tumba de su hijo Amr.

Annales Cambriae

Hacia el año 970, fue escrito el Annales Cambriae (Anales de Cambria), un texto galés en latín de autor desconocido que recoge una serie de referencias sobre la historia de Britania.

En esta obra también se menciona a Arturo y se le sitúa igualmente vencedor de las doce mismas batallas que ya refiriera Nennius. Sin embargo, el Annales añade un enfrentamiento más a la lista: la batalla de Camlann; en la cual Arturo encuentra la muerte junto a Medraut (sin lugar a dudas el antecesor del Mordred, hijo ilegítimo y asesino de Arturo en la literatura artúrica de los siglos posteriores).

Las vidas de los santos

A finales del siglo XI, principios del XII, se escribieron en lengua latina tres obras anónimas de carácter religioso, relatando la vida de tres santos galeses. En las líneas de Vita Sancti Cadoci (Vida de San Cadoc), Vita Sancti Carantoci (Vida de San Carandoc) y Vita Sancti Paterni (Vida de San Padarn), Arturo es mencionado brevemente, aunque no como el héroe de los britanos, sino como un bárbaro pagano, en perfecta contraposición con el virtuosismo de los tres santos.

En estos relatos aparecen por vez primera dos figuras que terminarán por convertirse en unos de los más populares personajes de la literatura artúrica: Cei y Bedwir.

William de Malmesbury

En el año 1125 d.C., el monje inglés William de Malmesbury escribió en lengua latina su Gesta Regum Anglorum (Gesta de los Reyes de los Anglos), una revisión a la historia de los anglos.

En esta obra, se describe a Arturo como la mano derecha de Ambrosio Aureliano, el líder de los britanos contra los invasores anglosajones. También se hace referencia a la batalla de Badon (Mons Badonicus), en la que parece que Arturo llegó a dar muerte él solo a casi un millar de enemigos.

Hay quien opina que William de Malmesbury no pretendía con esta obra otra cosa que conciliar las obras de Gildas, Beda y Nennius, creando un conjunto sólido y creíble para la posteridad.

Henry de Huntingdon

Aproximadamente en el año 1130 fue escrita en latín la Historia Anglorum (Historia de los Anglos), por el cronista inglés Henry de Huntingdon. Esta obra parece ser también una recopilación de los datos aportados por obras anteriores.

Una de las principales contribuciones de este manuscrito a la trama principal es la presentación por vez primera de la figura de Uter Pendragón, al cual se describe como hermano de Arturo.

Caradoc de Llancarvan

El Vita Gildae (Vida de Gildas), escrita en lengua latina por el clérigo galés Caradoc de Llancarvan, poco antes de su muerte en el año 1136, narra la vida del santo y hace mención a un episodio de naturaleza histórica. En él, Guennuvar (a todas luces Ginebra), la esposa del rey Arturo, es secuestrada por Melvas (el Meleiagaunt de obras posteriores), el rey del Aestiva Regio (Reino del Verano), y encerrada en el castillo de Urbs Vitrea (Ciudad de Cristal).

Con este relato, podemos observar cómo el universo artúrico que hoy conocemos va tomando finalmente forma. El Reino del Verano o Camelot será un concepto muy utilizado por autores posteriores, y la Ciudad de Cristal (o Isla de Cristal) es una de las múltiples formas con las que más adelante será conocida la misteriosa tierra de Avalón.

Geoffrey de Monmouth

Alrededor de los años 1136 y 1137, el clérigo galés Geoffrey de Monmouth escribió en lengua latina su Historia Regum Britanniae (Historia de los Reyes de Britania). Con esta obra, aparte de relatar de forma extensa la historia de Britania, haciendo referencia incluso a héroes troyanos y emperadores romanos, de Monmouth es el primero en narrar con todo lujo de detalles la vida de Arturo, convirtiéndole en gran rey de Britania y construyendo a su alrededor un complejo universo, respetado por la mayoría de los relatos artúricos posteriores. De hecho, se puede decir que con Historia Regum Britanniae nace realmente la literatura artúrica.

No son pocos los historiadores que afirman que la intención de Geoffrey de Monmouth al escribir el Historia Regum Britanniae no era otra de inclinar el favor de sus compatriotas galeses hacia los normandos, en detrimento de sus gobernantes anglosajones, a los cuales describía como sus enemigos tradicionales.

Adjunta al Historia Regum se encuentra otra obra que el mismo de Monmouth escribiera años atrás, Prophetiae Merlini (Profecías de Merlín), con la cual entra en el universo artúrico por vez primera el famoso mago con el nombre de Ambrosius Merlinus.

Al margen de la aparición de Merlín, encontramos en la obra de Geoffrey de Monmouth un buen número de elementos típicos de la literatura artúrica posterior, como el engaño de Uter a Igerna para yacer en su lecho, la partida de un Arturo moribundo a la isla de Avalón o la archiconocida espada de Arturo, Caliburnus (o Excalibur).

En esta ocasión, Aurelio Ambrosio (el Ambrosio Aureliano de obras anteriores) es descrito como hermano de Uter Pendragón, y éste a su vez, aparece por fin como padre de Arturo.

Sobre el año 1145, el Historia Regum Britanniae sería adaptada por vez primera a la lengua francesa, dando lugar al Estoire des Bretuns (Historia de los Bretones). Este texto fue escrito en verso y su autoría se atribuye al poeta anglonormando Geoffroi Gaimar.

El Libro Negro de Carmarthen

El Llyfr Du Caerfyrddin (Libro Negro de Carmarthen) es una recopilación de poemas galeses antiguos, datada aproximadamente en el año 1160, aunque algunos de sus textos pudieron haber sido escritos incluso en el siglo VI. Varios de los poemas que contiene hacen referencia a Arturo, como Gereint fab Erbin (Gerein Hijo de Erbin) o Pa Gwr (Quién Vive); y otros tantos a la figura de Merlín, como Ynddiddan Myrddin a Taliesin (Diálogo entre Merlín y Taliesín), Affallenau (Los Manzanos) y Oianau (Saludos).

Chrétien de Troyes

Entre los años 1160 y 1191, el poeta francés Chrétien de Troyes escribió sus célebres romances corteses: Roman d'Erec et Enide, Roman de Cligés, Roman d'Yvain, Le Chevalier au Lion, Roman de Lancelot ou Le Chevalier de la Charrette, Roman de Tristan et Yseut (actualmente perdido) y Roman de Perceval ou La Conte du Graal (el cual quedó inconcluso).

Puede que sea a causa de este autor que hoy veamos a Arturo como un caballero de pesada armadura, sumido en mil y una gestas, a la cabeza de una orden de caballería fundada sobre las bases de la justicia y el servicio a los desfavorecidos. De hecho, fueron sus romances los que consagraron a Arturo al entorno de las novelas de caballería, tan en auge por aquellos tiempos.

A Chrétien de Troyes le debemos la incorporación a la trama de elementos tales como Lancelot y la infidelidad de Ginebra, así como del mito, hasta entonces independiente, de Tristán e Isolda.

Mabinogion

Dentro del Llyfr Coch Hergest (Libro Rojo de Hergest), se encuentra contenido el Mabinogion, el cual consiste en una recolección de relatos anónimos procedentes de antiguos manuscritos medievales galeses en prosa. Los cuentos que recopila el Mabinogion fueron escritos presumiblemente entre los años 1060 y 1200, aunque algunos historiadores los sitúan en tiempos bastante anteriores (incluso en el siglo VI).

El Mabinogion se divide en cuatro ramas principales, las cuales relatan las aventuras y desventuras de una serie de personajes inspirados en los antiguos dioses britanos: Pwyll Pendeuc Dyfed (Pwyll Señor de Dyfed), Branwen uerch Llyr (Branwen Hija de Llyr), Manawyddan fab Llyr (Manawyddan Hijo de Llyr) y Math fab Mathonwy (Math Hijo de Mathonwy).

Posteriormente, fueron añadidos al Mabinogion dos series de cuentos, los unos de tradición galesa y los otros de tradición francesa.

Los cuentos de tradición galesa son Breuddwydd Macsen Wledig (El Sueño de Macsen Wledig), Culhwch ac Olwen (Culhwch y Olwen) y Breuddwydd Rhonabwy (El Sueño de Rhonabwy). El primero de ellos consiste en una fabulación basada en la figura de Magno Clemente Máximo, históricamente un dux de Britania que marchó con sus tropas al continente con la intención de apoderarse del trono de Roma. Los otros dos relatos giran en torno a la figura de Arturo, dándole un carácter mágico y místico que en poco se asemeja al de las novelas de temática artúrica que comenzaban a causar furor en Francia por aquellos tiempos.

Los cuentos de tradición francesa son Owain, neu Chwedyl Iarlles Y Ffynnawn (Owain, o la Dama de la Fuente), Peredur ap Efrawg (Peredur Hijo de Efrawg) y Gereint ap Erbin (Gereint Hijo de Erbin). Estos relatos son todos de temática Artúrica y están claramente influidos por la novela cortés de Chrétien de Troyes. Se cree que estos son los textos más recientes añadidos al Mabinogion, posiblemente a mediados del siglo XII.

También en el Llyfr Coch Hergest, podemos encontrar dos poemas que giran en torno a la figura de Merlín: Cyfoesi Myrddin a Gwenddyd ei Chawaer (Conversación entre Merlín y su Hermana Ganieda) y Gwasgargerdd Fyrddin yn y Bedd (Canción Entonada por Merlín desde su Tumba).

El Libro de Taliesin

El Llyfr Taliesin es un manuscrito de autor anónimo data del año 1275, aunque se piensa que la mayoría de sus fragmentos tienen una antiguedad bastante posterior. De hecho que doce de los poemas que componen esta obra parece que fueron escritos por el propio Taliesin, un bardo que vivió a finales del siglo VI.

La figura de Arturo aparece también recogida en estos textos, los cuales hacen mención a las batallas por el libradas a la cabeza de los britanos.

Sir Thomas Malory

Y ya a partir del siglo XIII, las novelas y relatos de temática artúrica se multiplicaron hasta lo impensable. Aunque la gran mayoría de ellas se basaron en el entorno utilizado por Chrétien de Troyes para sus novelas, sin aportar nuevos elementos de relevancia al conjunto literario.

Esta situación se dilató hasta bien entrado el siglo XVII, cuando la novela de caballería comenzó a decaer bajo el peso de otros géneros literarios de mayor realismo y más acordes con su tiempo. El único ejemplo destacable de aquellos tiempos lo encontramos en Le Morthe d'Arthur (La Muerte de Arturo) de Sir Thomas Malory. En esta obra, el autor inglés relata de principio a fin la historia del Rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, basándose sobre todo en el trabajo de Geoffrey de Monmouth y en las posteriores novelas de caballería de origen francés.

Autores modernos

Y basadas en el manuscrito de Malory, encontramos algunas de las obras más características de aquellas que han contribuido al renacimiento de la literatura artúrica en el siglo XX, como The Once and Future King (Camelot) de Terence Hanbury White, publicado en 1958, o The Acts of King Arthur and his Noble Knights (Los Hechos del Rey Arturo y sus Nobles Caballeros) de John Steinbeck, publicado en 1976.

El cine, por su parte, también se ha visto influenciado por Le Morthe d'Arthur. Un claro ejemplo lo encontramos en Excalibur de John Boorman, estrenada en 1981, o el largometraje de animación The Sword in the Stone (Merlín el Encantador) de Walt Disney, estrenada en 1963. Aunque este último se inspira más directamente en la primera parte de la obra de T.H. White.

Finalmente, en los últimos años, han sido publicadas una serie de novelas de temática artúrica que abarcan los más diversos estilos: desde el mágico romanticismo de The Mist of Avalon (Las Nieblas de Avalón) de Marion Zimmer Bradley, publicado en 1979, hasta el realismo histórico y la belicosidad de la trilogía The Warlord Chronicles (Crónicas del Señor de la Guerra) de Bernard Cornwell, publicada entre 1995 y 1997.

Trama

La trama del ciclo artúrico

Rescue of Guinevere by Lancelot -Pintura de William HatherellResulta bastante difícil resumir el entramado de las historias que giran alrededor de la figura del rey Arturo. En realidad, no se trata de distintas versiones de un único relato, sino más bien de cientos de ellos, que se entrelazan y complementan, y en ocasiones llegan a contradecirse incluso. Todo ello se constituye en una auténtica mitología, perfectamente capaz de rivalizar en extensión, complejidad y riqueza con los mitos del universo grecorromano.

Sin embargo, no siempre fue así. Sin llegar entrar en debate sobre los antecedentes mitológicos en los que pudiera haberse inspirado, podemos decir que la primera interpretación que conocemos de esta historia resulta bastante lineal y sencilla en su esencia. En realidad, Gildas se limita a relatar sin demasiado detalle cómo, tras años de verse asediados y saqueados por los bárbaros pictos, escotos y sajones, los britanos crearon un gran ejército que, bajo el mando de Ambrosio, infringió una fuerte derrota a sus enemigos en la batalla de Badonicus Mons.

Autores más modernos se encargarían de enriquecer esta misma historia, añadiendo nuevas tramas y personajes, e introduciendo la figura de Arturo, al cual se le adjudicó buena parte del protagonismo que en un principio había pertenecido a Ambrosio Aureliano.

Poco a poco, la trama fue extendiéndose hacia tiempos posteriores a Badonicus Mons. Fue así como comenzó a hablarnos de una época de explendor, en la cual Arturo reinó como el más poderoso de los gobernantes, rivalizando incluso en poder con los emperadores romanos. Aunque toda ascensión tiene su declive, y Arturo no fue ni mucho menos una excepción. Su ruina vino de la mano de Mordred, su sobrino en un principio y su hijo ilegítimo según autores posteriores. Desde el primer momento en el que Mordred pisó la corte de Arturo, comenzó a tejer su telaraña de intrigas, obteniendo más poder a cada momento. Finalmente, aprovechando un momento de debilidad del rey, puso sus cartas sobre la mesa y provocó una guerra civil en el transcurso de la cual ambos terminaron por perder la vida.

Vortigern y Ambrosio Aureliano

Sin embargo, no siempre fue así. Sin llegar entrar en debate sobre los antecedentes mitológicos en los que pudiera haberse inspirado, podemos decir que la primera interpretación que conocemos de esta historia resulta bastante lineal y sencilla en su esencia. Gildas, en su De Excidio et Conquestu Britanniae, cuenta sin entrar en demasiados detalles cómo las tropas romanas abandonaron Britania, dejando a sus habitantes indefensos frente al acoso continuo de pictos y escotos. En los años que siguieron, los britanos solicitaron ayuda a Roma en tres ocasiones, y en las tres fueron auxiliados por sus legiones. No obstante, cada vez que regresaban al continente, los romanos advertían a los britanos que no podrían regresar más a la isla, por lo que deberían aprender a defenderse por sí mismos.

Pasado algún tiempo, los britanos se vieron finalmente obligados a buscar ayuda en otra parte frente a sus enemigos, por lo que su rey Gurthrigern (Vortigern en obras posteriores) convocó una asamblea, durante la cual se decidió invitar a Britania a los sajones, en calidad de mercenarios. En un principio, los sajones sirvieron bien a los propósitos de los britanos, aunque no tardaron en aumentar sus exigencias más y más con cada día que pasaba, amenazando con volver las armas contra sus anfitriones en caso de no resultar satisfechos.

Y esto mismo fue lo que pasó. Durante años, los sajones camparon a sus anchas por tierras británicas, hasta que un romano llamado Ambrosio Aureliano, residente en Britania y descendiente de emperadores, logró reunir un ejército con los britanos supervivientes y dirigirlos contra los sajones en el transcurso de varios enfrentamientos. La victoria definitiva de los britanos llegó con la batalla Badonicus Mons, cerca de la actual ciudad de Bath, que tuvo lugar transcurridos 44 años y un mes desde el primer desembarco de los sajones en la isla.

Esta trama se vio en parte enriquecida por las numerosas aportaciones en detalles, pero sobre todo por la inclusión de fechas en los acontecimientos importantes, que Beda hizo con su Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum. En esta obra, la llegada de los sajones a Britania se sitúa en el año 449 d.C., la traición de estos a los britanos en el 450, su primer enfrentamiento con Ambrosio Aurelio (Ambrosio Aureliano) en el 456 y la batalla de Badonicus Mons en el 493. Además, Beda fue el primero en dar nombre a los reyes que lideraban a los sajones: los hermanos Hengist y Horsa; e incluyó además en su crónica una detallada descripción de las dos visitas que San Germano hizo a Britania con objeto de combatir la herejía pelagiana.

Inclusión de Arturo en la trama

Nennius, por su parte, fue quien introdujo la figura de Arturo en esta trama, de la que a partir de entonces resultaría del todo inseparable. En su Historia Brittonum, el monje galés nos presenta a Arturo como dux bellorum de los britanos. éste parece sustituir a Ambrosio Aureliano (Ambrosio en esta obra) en el liderazgo del ejército britano contra los sajones, en el transcurso de 12 batallas, hasta la victoria definitiva en la batalla de la colina de Badon.

Por su parte, Ambrosio únicamente es mencionado de pasada como rey de los britanos entre los tiempos de Vortigern y los de Arturo.

Nennius aporta además dos importantes elementos a la trama: el encuentro de Ambrose (Merlín en obras posteriores) con Vortigern, y la rebelión de los tres hijos de Vortigern contra su padre.

La primera historia nos cuenta cómo, temeroso del creciente poder de los sajones que tenía bajo su servicio, Vortigern decidió construir una fortaleza para guarecerse en ella en caso de que surgieran complicaciones. El problema residía en que, a pesar de avanzar bastante en su construcción con cada jornada, el trabajo se malograba misteriosamente durante la noche, haciendo vanos todos los esfuerzos de los constructores. Aconsejado por sus sabios, Vortigern mandó buscar a lo largo y ancho de toda Britania a un niño nacido sin padre para sacrificarlo y regar el terreno de la obra con su sangre. Poco después, fue encontrado y llevado ante Vortigern un muchacho de estas características, llamado Ambrose. Sin embargo el pequeño no tardó en poner en evidencia la ignorancia de los sabios del monarca, mostrándole que la causa de sus problemas eran dos serpientes (o dragones, según cómo se mire), una roja y otra blanca, que dormían bajo tierra, justo debajo de la fortaleza que pensaba construir. Una vez sacadas a la luz, las dos serpientes comenzaron a combatir ante los ojos de los presentes, hasta que la roja acabó por prevalecer sobre la blanca, poniéndola en fuga. Ambrose explicó entonces a Vortigern que la serpiente roja simbolizaba a Vortigern y a los británicos, y la serpiente blanca a los sajones, a los cuales acabarían finalmente por vencer y expulsar de Britania.

Lo que Nennius no explica en su obra es si este Ambrose es el mismo Ambrosio (Ambrosio Aureliano) que años después sucedería a Vortigern en el trono de Britania.

En cuanto a los hijos de Vortigern, estos eran Vortimer, Catigern y Pascent, los cuales decidieron oponerse a la relación que su padre mantenía con los sajones, quien incluso llegó a desposarse con la hija de Hengist (Ronwen, en obras posteriores). Para ello, reunieron un ejército y se enfrentaron a los sajones en cuatro ocasiones, en la tercera de las cuales perdieron la vida Catigern y el rey sajón Horsa.

Poco después, Vortimer falleció también, y Hengist propuso a Vortigern restablecer las buenas relaciones entre britanos y sajones, reuniendo a los cabecillas de ambos bandos para negociar los términos de la paz. Aunque las intenciones de los sajones eran bien distintas, ya que acudieron al cónclave portando cuchillos ocultos bajo sus ropas, y se valieron de ellos para atacar a traición a los lideres britanos, masacrándolos casi en su totalidad.

Vortigern fue capturado aquel día y se vio obligado a comprar su libertad al precio de un buen número de tierras. Sin embargo, no tardaría en morir bajo las llamas que San Germano hizo caer de los cielos, en castigo por la relación incestuosa que el monarca mantenía con su propia hija.

Por otra parte, Pascent, el único de los tres hijos rebeldes de Vortigern que conservó la vida tras tantas tribulaciones, obtuvo licencia de Ambrosio, el siguiente rey de los britanos, para conservar buena parte de las tierras de su padre. Además, Beda menciona en su obra a otro hijo de Vortigern, Faustus, fruto del incesto del monarca con su hija. Sin embargo, éste le fue arrebatado por San Germano y acabó viviendo como religioso bajo la tutela del santo.

Es de destacar, el esfuerzo que llevó a cabo Nennius por convertir a San Germano en parte activa de la historia, en lugar de limitarse, como hiciera Beda en su momento, a describir sus prédicas y milagros por tierras británicas.

Por último, Nennius nos da en su obra por vez primera los nombres de los dos hijos de Hengist: Octa y Eosa, los cuales se dedicaban a someter el norte de Britania, mientras que su padre se apoderaba del sur. A la muerte de Hengist, Octa regresaría al sur junto con su hermano, para gobernar sus tierras como nuevo rey de los sajones.

La historia se complica

Hasta el momento, las obras que hemos mencionado se limitan a narrar los hechos acaecidos en Britania, desde la partida de las legiones romanas hasta la batalla de Badonicus Mons, esmerándose poco o nada en la vida y obra de Arturo. No obstante, tras el Historia Brittonum de Nennius, la situación comienza a cambiar. Los diversos autores que tomaron el testigo del mito artúrico, comenzaron a describir las batallas de Arturo y a introducir nuevos personajes en su entorno, enredando cada vez más la trama.

Por ejemplo, el Annales Cambriae, de autor anónimo, describe el intento de usurpación de Medraut (en obras posteriores Mordred, y presentado unas veces como sobrino y otras como hijo ilegítimo de Arturo), el cual desencadenó la batalla de Camlann, en la que tanto éste como Arturo perdieron la vida. Por su parte, el Gesta Regum Anglorum, escrito por William de Malmesbury, nos presenta a Arturo como la mano derecha de Ambrosio Aureliano en su lucha contra los sajones.

Y llegamos a Geoffrey de Monmouth y su Historia Regum Britanniae, en la cual se enriquecen de forma extraordinaria tanto la trama relativa a Vortigern y Aurelio Ambrosio (Ambrosio Aureliano) como la que concierne a Arturo.

Según Geoffrey, el padre de Arturo fue Uter Pendragón (no su hermano, como algún que otro autor asegurara anteriormente), hijo éste a su vez de Constantino (¿Constantino I?), y hermano de Constante y Aurelio Ambrosio. Al parecer, en esta versión de los hechos, el rey de los britanos fue en un principio Constantino, en lugar de Vortigern, aunque éste no tardó en morir víctima de un asesinato. Constantino fue sucedido por su hijo Constante, quien se vio obligado a colgar sus hábitos de monje (curiosa similitud con el hijo de Constantino I). Sin embargo, Vortigern, encarnado bajo la figura de un caudillo local, no dudó en aprovecharse del poco temple y las nulas capacidades de gobierno de Constante para engañarle y asesinarle, asentándose a sí mismo en el trono de Britania.

En medio de la conjura, Uter y Aurelio Ambrosio, que por aquel entonces eran aún unos niños, se vieron obligados a huir a Armórica, temerosos de que Vortigern decidiera acabar con ellos también.

Tras todo esto, tiene lugar el episodio que ya conocemos sobre la llegada e invasión de los sajones, incluidos el matrimonio de Vortigern con Ronwen (la hija de Hengist), la rebelión de Vortimer, la traición de los sajones durante su reunión con los britanos y el episodio de Merlín y la fortaleza con las dos serpientes bajo sus cimientos. De hecho, este último episodio se desarrolla de forma bastante amplia, pues se trata en realidad del Prophetiae Merlini, una obra que Geoffrey de Monmouth escribiera años antes y que finalmente acabó adjunta al Historia Regum Britanniae.

En la obra de Geoffrey, Vortigern no encuentra la muerte víctima del fuego de San Germano, sino a causa del incendio que provocó Aurelio Ambrosio en su fortaleza, una vez hubo regresado a Britania junto con su hermano Uter Pendragón. Tras tomar cumplida venganza, Aurelio gobernó la isla, combatiendo a los sajones sin descanso. Por su parte, Uter viajó a Irlanda junto con Merlín, en busca del Círculo de los Gigantes (Stonehenge), el cual transportaron por medios mágicos hasta la Llanura de Salisbury, en Britania, para que sirviera de tumba a todos los nobles caídos bajo el acero de los sajones.

Tras la muerte de Aurelio Ambrosio (asesinado por los sajones), Uter se hizo cargo del gobierno de Britania, y con la ayuda del duque Gorlois de Cornubia (Cornualles), combatió contra los invasores sajones, expulsándolos una y otra vez de la isla. Y entre una invasión sajona y otra, tuvo lugar un enfrentamiento entre Uter y Gorlois, a causa de Igerna, la esposa de éste último. Es en este episodio cuando entra en escena Merlín una vez más, ayudando por medios mágicos a Uter a tomar la apariencia de Gorlois e introducirse en la fortaleza de Tintagel, en la cual Igerna se mantenía escondida. De esta forma, el rey consiguió al fin yacer con ella y calmar la pasión que le devoraba por dentro desde el momento en que la viera por primera vez. Esa misma noche fue concebido Arturo, fruto de aquella unión engañosa.

Poco después, Uter se enteró de la muerte de Gorlois (a manos de las propias tropas del monarca) y se desposó con Igerna, con la cual tendría una segunda hija, a la que llamarían Ana. ésta terminó desposada con Lot de Lodonesia (Lothian), uno de los más poderosos vasallos de Uter Pendragón, y con él tendría dos hijos: Gawain y Mordred.

A la muerte de Uter, el joven Arturo, de 15 años de edad fue designado por los nobles para sucederle en el trono de Britania, a instancias del arzobispo Dubricio de la Ciudad de las Legiones (Caerleon). Arturo, como primer objetivo, se propuso expulsar definitivamente a los sajones, que por aquel entonces estaban acaudillados por Colgrin. Finalmente, tras la batalla de la Colina de Bath (Badonicus Mons), el joven rey logró su propósito, tras duros años de guerra y contando siempre con el apoyo de su cuñado Lot de Lodonesia, su primo Hoel, rey de la Britania Armoricana (Bretaña Francesa), y el duque Cador de Cornubia.

Tras someter a los pictos y escotos del norte, Arturo se desposó con Guanhumara (Ginebra), una joven de alta alcurnia y origen romano, educada en la corte del duque Cador. Después, dedicó los años siguientes a conquistar Hibernia, Islandia, Noruega, Dinamarca y la Galia (por aquel entonces, propiedad de Roma).Llegó a ser tan poderoso y temido que recibió incluso ofertas de vasallaje de reinos como Gotland y las Orcadas.

A la vista del creciente poder de Arturo, el emperador Lucio Hiberio (un emperador ficticio al cual algunos expertos identifican como Glicerio) intentó someterlo a Roma a fuerza de amenazas. Sin embargo, lejos de amedrentarse, Arturo partió con su ejército al completo a combatir a los romanos. Y habría conquistado el Imperio entero de no haberse visto obligado a regresar a Britania a causa de la traición de su sobrino Mordred, al cual había dejado al cargo de su reino.

Mordred se había apoderado del trono con el apoyo de Guanhumara, y había reunido un ejército compuesto por sajones, pictos, irlandeses y escotos, pueblos siempre descontentos con la soberanía de Arturo. Tras varias escaramuzas, las fuerzas de Arturo y las de Mordred se encontraron junto al río Kamblan (Camel), en Cornualles. Durante la batalla, Mordred cayó muerto y Arturo fue gravemente herido, por lo que tuvo que ser transportado a la isla de Avalón, para ser sanado.

Arturo nunca regresó, y el trono de Britania fue ocupado por su sobrino Constantino, hijo de Cador de Cornubia, en el año 542 d.C.

Podemos observar cómo Geoffrey llegó a crear todo un universo en torno a la figura de Arturo, aportando infinidad de nombres y dotando a algunos personajes de una genealogía que poco tiene que envidiar a las del Antiguo Testamento. Cabe mencionar la aparición en la trama de Urien, hermano de Lot, y cuyo hijo Owain sería uno de los principales apoyos de Arturo en obras posteriores. También son destacables las figuras de Kay y Bedevere, el senescal y el copero de Arturo respectivamente, a los cuales se considera dos de los compañeros más antiguos del rey de los que tenemos constancia.

Además, Geoffrey de Monmouth dio a Merlín una parte más activa en la trama, además de introducir en ella algunos de los elementos más fascinantes del mito artúrico: como la isla de Avalón o la espada Caliburn (Excalibur), de la cual sólo desvela que fue forjada en la propia Avalón (lo de la espada en la piedra sería una licencia de autores posteriores).

Aumenta el protagonismo de los personajes secundarios

Chrétien de Troyes, lejos de inmiscuirse en la trama principal, prefirió enriquecerla con historias paralelas, (algo similar ocurre también con los relatos contenidos en el Mabinogion). En las novelas de Chrétien se relatan las gestas de algunos de los caballeros más representativos del ámbito artúrico, como Yvain, Erec, Tristán y Perceval. Y es con la historia de éste último caballero con la que parece que se introdujo, aunque únicamente de forma un tanto anecdótica, la figura del Santo Grial en la trama.

Además, Chrétien fue el primero en presentar al caballero Lanzarote, que tanta importancia tendría en obras futuras, rivalizando incluso en protagonismo con el propio Arturo. Fue de la pluma de este autor que surgió el rescate de Lanzarote a Ginebra, quien se encontraba cautiva por Meleiagaunt (basándose en la historia escrita algunas décadas antes por Caradoc de Llancarvan), así como el amor prohibido entre el caballero y la reina, el cual acabaría en tragedia.

A raíz de la publicación de las novelas de Chrétien de Troyes, surgieron en la Europa medieval infinidad de obras de temática similar, escritas por un sinnúmero de autores diferentes. Cada uno de estos relatos narra las gestas y peripecias de algún caballero en particular, el cual es presentado en todo caso como el más virtuoso e imbatible de todos los tiempos.

La versión definitiva de Malory

Le Morthe d'Arthur, de Sir Thomas Malory, podría considerarse algo así como una completa recopilación de la trama artúrica, ya que relata por completo la vida y obra de Arturo, basándose en buena medida en obras anteriores (sobre todo en el Historia Regum Britanniae, de Geoffrey de Monmouth, y en las novelas de Chrétien de Troyes y sus sucesoras de origen francés), aunque añadiéndole también importantes elementos de cosecha propia.

La historia de Malory comienza con la guerra librada entre Uther Pendragón y el duque Gorlois, y la concepción de Arturo por medio de engaños. En esta ocasión, Merlín accedió a ayudar a Uther a yacer con Igraine (Igerna), a cambio de que posteriormente le cediera al hijo que naciera como fruto de aquella unión.

Nada más nacer, Arturo fue llevado por Merlín a la corte de Sir Hector, donde fue criado junto a Kay, el hijo de éste.

Igraine tenía además dos hijas, pero Uther no tardó en casarlas con sus hombres de confianza: a Morgause con Lot y a Morgana con Urien.

A la muerte de Uther, se decidió que el trono de Inglaterra (a estas alturas, en realidad ya no hablamos de Britania) sería ocupado por aquel que consiguiera extraer una espada que se encontraba clavada en una piedra, situada en el patio de una iglesia de Londres. Arturo la extrajo por accidente, por lo que fue reconocido como rey por muchos de los nobles. Aunque bastantes otros decidieron oponerse, lo que dio lugar a que estallara una guerra civil de la que Arturo saldría finalmente victorioso.

Tras la guerra, Arturo fundó su capital, a la que llamaría Camelot, así como su famosa hermandad de caballeros de la Mesa Redonda. Poco después, tuvieron lugar diversos incidentes, en el transcurso de los cuales la Dama del Lago regaló a Arturo su famosa espada, Excalibur. Poco después, dicha hechicera murió a manos de Balin, un caballero que Arturo mantenía como rehén en su corte.

Por otra parte, Merlín fue encerrado por medios mágicos por su pupila Nimue, y Arturo se vio obligado a combatir sin su ayuda a Morgana, su malévola hermana, con la cual llegó a yacer, víctima de un engaño, dando lugar al nacimiento de Mordred.

Al igual que en obras anteriores, Arturo recibió amenazas de Roma, para que se sometiera a la soberanía del Imperio. La provocación fue emitida por el emperador Lucio Hiberio, al cual Arturo terminó derrotando, tras lo cual conquistó Roma y se hizo coronar emperador por el Papa.

A continuación, tuvo lugar una época de esplendor, durante la cual destacan las aventuras de Sir Gareth (uno de los hijos de Sir Lot), quien logró destacar en la corte sin llegar a desvelar su ascendencia, de Sir Tristán, quien mantenía un amor prohibido con la esposa de su tío, y de Sir Lanzarote, quien llegó a contemplar el Santo Grial en la corte del rey Pelles; aunque no le fue concedido tocarlo, pues aquello le estaba reservado a un caballero más puro que él.

Fue también por esos tiempos que Sir Lanzarote fue seducido por medios mágicos por la hija del rey Pelles, siendo concebido así el que sería el más puro y virtuoso caballero de todos los tiempos: Sir Galahad.

Según Malory, existía en la Mesa Redonda un puesto llamado el Asiento Peligroso, reservado a un caballero en concreto, del que no se conocía la identidad pero que tendría un alma inmaculada y no habría rival capaz de superarle en el manejo de las armas. Sin embargo, aquel caballero que osara sentarse en dicha silla sin ser el elegido, caería fulminado en el acto.

Nada más cumplir Galahad los quince años, Sir Lanzarote le nombró caballero y juntos viajaron hasta Camelot. Una vez allí, Sir Galahad se sentó en el Asiento Peligroso sin dudarlo. Cuando Arturo vio que Galahad no caía muerto, comprendió que era el momento de buscar el Grial. Así que todos los caballeros del reino se dedicaron a la empresa durante años, viviendo cada uno de ellos toda clase de aventuras, a cada cual más asombrosa.

Finalmente, Sir Galahad, Sir Perceval y Sir Bors (primo de Lanzarote) llegaron hasta la corte del Rey Pescador (no queda muy claro si se trata de la misma persona que el rey Pelles). Allí, los tres bebieron del Santo Grial, y Sir Galahad, siguiendo las indicaciones que José de Arimatea le impartió durante una visión, sanó al Rey Pescador, quien hacía años que se encontraba tullido. Poco después, Sir Galahad decidió morir y entregar su alma a los ángeles, Perceval se convirtió en ermitaño y Sir Bors fue el único que regresó a Camelot para relatarle a Arturo lo ocurrido.

Al poco de finalizar la aventura del Grial, Sir Lanzarote rescató a Ginebra, la esposa de Arturo, a la cual había secuestrado Sir Meliagaunt, cegado por un amor insano y obsesivo (este pasaje ya fue narrado por Chrétien de Troyes en El Caballero de la Carreta).

Con el tiempo, Lanzarote y Ginebra acabaron enamorándose el uno del otro, entrando en una espiral autodestructiva, víctimas de una pasión a duras penas contenida. No tardaron mucho en ser descubiertos por Sir Mordred y Sir Agravain (uno de los hijos de Lot), siendo poco después puestos en evidencia ante Arturo y el resto de la corte.

Sir Lanzarote logró escapar hasta sus dominios, situados en Francia, pero Arturo le persiguió con su ejército dispuesto a tomar cumplida venganza. Mientras tanto, Sir Mordred usurpó el trono de Arturo, e intentó tomar a Ginebra como esposa, pero ésta logró huir y se refugió en la Torre de Londres.

Cuando Arturo se enteró de lo ocurrido, se vio obligado a abandonar su guerra contra Sir Lanzarote y regresar a Inglaterra a toda prisa. Tuvieron lugar varios encuentros, hasta que libraron la batalla final en Salisbury, durante la cual Mordred fue muerto y Arturo malherido, el uno a manos del otro.

Arturo pidió entonces a Sir Bedevere que arrojara su espada Excalibur al fondo de un lago, y poco después el rey fue montado en una barca para ser transportado hasta la isla de Avalón, donde intentarían sanarle de sus heridas.

Poco tiempo después, Sir Bedevere encontró una tumba sin nombre en las cercanías de Glastonbury, la cual acabó sospechando que era la del propio rey Arturo.

Por su parte, Ginebra se retiró arrepentida a pasar el resto de su vida en un convento, y Lanzarote, al regresar a Inglaterra y enterarse de lo ocurrido, pasó sus últimos días viviendo como ermitaño, en expiación de sus pecados.

Las interpretaciones modernas

Por supuesto, existen muchas más obras inspiradas en el universo artúrico, cada una de las cuales ha aportado de una u otra forma su granito de arena en una trama tan enorme y cambiante que parece latir con vida propia.

De hecho, en las últimas décadas parece que se ha experimentado un renacer de la literatura artúrica, tal vez como respuesta a los cientos y cientos de novelas de fantasía que, inspiradas en su mayoría en la obra de J.R.R. Tolkien, han invadido las estanterías de nuestras librerías.

Uno de los ejemplos más sobresalientes de esta nueva literatura artúrica la encontramos en la obra de autores como John Steinbeck, autor de The Acts of King Arthur and his Noble Knights, una brillante novela que sigue los pasos marcados por Malory; o Terence Hanbury White, cuyo The Once and Future King se inspira igualmente en dicho autor, aunque con cierto tono de humor que lo hace bastante ameno al lector.

Y hablando de autores más recientes, Marion Zimmer Bradley, nos ofrece con su Mist of Avalón una trama bastante fiel a la de obras anteriores, aunque relatada desde el punto de vista de Morgana, la hermana de Arturo. Esta obra parece un buen intento de alejar a la hechicera del rol de villana que siempre la ha acompañado.

Por su parte The Pendragon Cycle, de Stephen R. Lawhead, nos ofrece una versión bastante más belicosa de la trama, centrada sobre todo en las guerras de Aurelio y Uther Pendragón, y posteriormente de Arturo, contra sajones, pictos y escotos. Esta serie de cinco novelas se basa principalmente en la obra de Geoffrey de Monmouth, aunque con gran influencia del Mabinogion y toda la restante literatura artúrica de origen galés.

Aunque la más sobresaliente quizás de esta nueva hornada de obras de inspiración artúrica sea la saga The Warlord Chronicles, de Bernard Cornwell, la cual nos sumerge de lleno en la Britania de finales del siglo V. En este escenario, un sinnúmero de reyezuelos britanos se obstinan en imponerse sobre los demás, mientras que la Iglesia se revuelve con fiereza contra el avance implacable del paganismo, y los sajones aprovechan la situación para hacerse cada vez más poderosos, extendiendo el terror y la destrucción cada vez más hacia el oeste.

La historia está además aderezada con toda suerte de arraigadas supersticiones que rigen el destino de los protagonistas, así como unas descripciones de las batallas impregnadas de un realismo brutal, rebosante de miedo y sangre.

Figuras

Figuras del ciclo artúrico

The Lady of Shalott -Pintura de William Maw EgleyEl universo artúrico: un mundo plagado de prodigiosas criaturas, sabios magos y caballeros virtuosos, los villanos más desalmados y cientos de doncellas ansiosas de ser rescatadas. Estos personajes viven, aman, combaten, traicionan y son traicionados a través de cientos de miles de páginas. Muchos de ellos han acabado por ganarse a pulso un lugar en lo más profundo de nuestra imaginación.

¿Quién no ha pensado nunca en Arturo como aquel benévolo monarca que, armado con una espada mágica, impartía justicia y esperanza a partes iguales entre las gentes de su reino? De hecho, se trata de una figura tan conocida y arraigada en nuestra cultura que, si le preguntamos a cualquier persona por él, podemos apostar sin demasiado temor a equivocarnos, a que no sabrá decirnos si se trata de un personaje histórico o meramente ficticio.

¿Y qué no decir de Merlín? Sin duda, su nombre es el primero que nos viene a la cabeza cuando alguien menciona la palabra mago. ¿Y Morgana? Si pensamos en una bruja malvada, de oscuros cabellos y aviesas intenciones, prácticamente la estamos invocando a ella. ¿Ginebra y Lanzarote? ¿Tristán e Isolda? Dos de los ejemplos más famosos de amor imposible, casi tan conocidos como los propios Romeo y Julieta.

Nota: la mayoría de los nombres que se detallan a continuación tienen correspondencia con nombres de origen galés, e incluso algunos derivan directamente ellos. Por ello, incluimos el equivalente galés junto al nombre, siempre que éste exista.

Figuras preartúricas

La historia que transcurre antes del nacimiento de Arturo resulta, si cabe, más rica en argumento y personajes que la de los tiempos artúricos. Desde las connotaciones históricas de Constantino y San Germano hasta la crueldad y el desenfreno de Uter Pendragon, todos ellos están dotados de un profundo simbolismo y una marcada personalidad capaces de atrapar al lector más indiferente.

Constantino

Según Geoffrey de Monmouth, Constantino era el hermano menor de Aldroeno, rey de la Britania Armoricana. Al parecer, los britanos pidieron en cierta ocasión ayuda a Aldroeno contra los invasores pictos y escotos, y éste envió a su hermano Constantino a la cabeza de un ejército para salvar a Britania y convertirse asimismo en su rey.

Constantino tuvo tres hijos: Constante, Aurelio Ambrosio y Uter Pendragón; y fue su primogénito Constante quien le sucedió en el trono, abandonando los hábitos monásticos a los que se encontraba encomendado. Y es este detalle el que nos permite relacionar a Constantino con un personaje histórico, Constantino I, un usurpador romano elegido por las legiones de Britania. Al igual que el Constantino Artúrico, Constantino I también tenía un hijo llamado Constante, que se vio obligado a abandonar la vida monástica para ayudar a su padre en su lucha contra el emperador Honorio.

Constante

Fue el sucesor de su padre Constantino en el trono de Britania. Su reinado no duró demasiado tiempo, pues acabó dejándose embaucar por Vortigern, quien ambicionaba la corona, y acabó asesinado por una escolta de lanceros pictos que éste le había proporcionado.

Ambrosio Aureliano

Posiblemente se trate de un personaje histórico, líder (según los autores más tempranos) de una facción que abogaba por el regreso de Britania al seno del Imperio romano. En realidad, es muy probable que sea este personaje el inspirador de la figura del rey Arturo, ya que buena parte de las hazañas de uno y otro se confunden, dependiendo de quién sea el autor que relate la historia.

A partir de la obra de Beda, Ambrosio fue presentado como el rey de los britanos después de Vortigern, y fue Geoffrey de Monmouth quien le convirtió en hijo de Constantino y hermano de Uter Pendragón, y por tanto tío de Arturo. Según este autor, Aurelio Ambrosio era sólo un niño cuando Vortigern asesinó a su hermano Constante, y huyó a la Britania Armoricana junto con su hermano Uter. Algunos años después, ambos regresaron, y Aurelio fue el encargado de vengar la muerte de su hermano Constante, quemando vivo al usurpador Vortigern, junto con la fortaleza en la que se encontraba escondido.

Uter Pendragon

Según los autores más tempranos, Uter fue el hermano de Arturo. Aunque a partir de la obra de Geoffrey de Monmouth se convirtió en el padre de Arturo, así como en su predecesor en el trono de Britania; rol que conservaría de entonces en adelante.

Se trata de un personaje belicoso e impulsivo, encarnación del furor guerrero que tan famosos ha hecho a los celtas en el transcurso de la historia. Un buen ejemplo de ello es la guerra civil en la que Uter sumió a Britania, únicamente por satisfacer su deseo hacia Igerna, la esposa de su vasallo el duque Gorlois de Cornubia.

Gurthrigern / Vortigern

Según todas las obras, Vortigern fue el rey de Britania y el culpable de la invasión sajona de la isla, ya que invitó a estos bárbaros a instalarse en ella con la condición de que combatieran contra sus enemigos pictos y escotos.

Sería Geoffrey de Monmouth quien le describiría como un usurpador, asesino del rey Constante, hijo de Constantino, y marioneta de los sajones, a causa de su amor por Ronwen, la hija del rey Hengist.

Vortimer, Catigern y Pascent

Eran los tres hijos de Vortigern, los cuales se opusieron a su padre, según cuenta Nennius en su obra, y decidieron acaudillar un ejército de britanos para expulsar a los sajones de Britania.

Tuvieron lugar entonces cuatro batallas, en la tercera de las cuales murieron Catigern y Horsa, uno de los dos reyes de los sajones. Vortimer murió poco después (envenenado por la esposa sajona de su padre, según algunos autores), sin haber logrado completar su cruzada contra los sajones. Y Pascent fue el único de su familia que sobrevivió, logrando conservar el gobierno de las tierras de su padre, por gracia de Aurelio Ambrosio, el nuevo rey de Britania.

Hengist y Horsa

Eran los dos reyes de los sajones, que acudieron a Britania en calidad de mercenarios, invitados por el rey Vortigern. No tardaron en revolverse contra sus anfitriones, dando comienzo a una guerra entre britanos y sajones que duraría hasta los tiempos de Arturo.

Horsa murió combatiendo a los hijos de Vortigern, y Hengist algún tiempo después, de manos del obispo Eldadus, durante el reinado de Aurelio Ambrosio.

Octa y Eosa

Eran los dos hijos de Hengist, encargados de someter el norte de Britania. Hicieron su aparición por vez primera en la obra de Nennius.

A la muerte de su padre, Octa regresó con su hermano al sur para sucederle en el gobierno de sus tierras. Finalmente, tras muchos años de guerras, serían derrotados por Uter Pendragón, perdiendo sus vidas a manos del implacable monarca de los britanos.

Ronwen

Era la hija de Hengist, que fue desposada con Vortigern, rey de los britanos. A raíz de este matrimonio, Hengist gozó de una gran influencia sobre Vortigern, consiguiendo poco después que el monarca le permitiera reunir un gran ejército sajón en Britania. Sin embargo, el rey sajón acabó por utilizar su nuevo poder contra los britanos, conquistando buena parte de la isla.

Según Geoffrey de Monmouth, Ronwen fue la responsable de la muerte de Vortimer, el hijo de Vortigern, al cual envenenó cuando estaba a punto de derrotar a los sajones de Hengist.

Eldol y Eldadus

Eran dos hermanos, el uno conde de Gloucester y el otro obispo de la misma ciudad. El conde Eldol fue uno de los pocos que sobrevivieron a la traición de los sajones, cuando los nobles de Britania se reunieron con los caudillos de estos para negociar la paz, y fueron atacados por los bárbaros con unos cuchillos que llevaban ocultos bajo su ropas. El obispo Eldadus, por su parte, decapitó a Hengist con su espada en un arrebato de ira, cuando éste se encontraba cautivo de los britanos y Aurelio Ambrosio deliberaba con sus hombres sobre qué hacer con él.

San Germano de Auxerre

Se trata de un personaje histórico que visitó Britania en dos ocasiones, posiblemente en los años 429 y 447, para combatir la herejía pelagiana, muy arraigada entre los britanos.

Al haber sido escritas por religiosos, las primeras obras en materia artúrica solían incluir una descripción de los viajes de Germano, repletas de anécdotas tales como conversiones en masa, curaciones repentinas y milagros varios. Cabe destacar el pasaje escrito por Beda, en el cual sitúa al santo a la cabeza de un ejército britano, al cual condujo a una asombrosa victoria sobre pictos y escotos, sin ningún derramamiento de sangre.

Nennius, por su parte, fue el primero en convertir a San Germano en parte activa de la trama artúrica, describiendo el acoso al que el santo sometía a Vortigern, a causa del matrimonio incestuoso que éste mantenía con su propia hija. Finalmente, Germano arrebataría a Vortigern a su hijo Faustus, fruto de esta unión pecaminosa, y poco después arrasaría con una lluvia de fuego la fortaleza del monarca, con él en su interior (obras posteriores atribuirían la muerte de Vortigern a la venganza de Aurelio Ambrosio).

Gorlois

Era el duque de Cornubia (Cornualles), al cual combatió Uter Pendragón a causa de su esposa Igerna, ya que el monarca la deseaba con todas sus fuerzas. Según Geoffrey de Monmouth, Uter logró burlar a Gorlois, tomando su apariencia gracias a la magia de Merlín y entrando de esta forma en la fortaleza en la que el duque tenía oculta a su esposa. Fruto de esta unión, nacería Arturo, destinado a gobernar Britania a la muerte de Uter.

Gorlois, por su parte, moriría ese mismo día, al intentar aprovechar la ausencia de Uter para atacar a su ejército. A su muerte Uter se desposó con su esposa Igerna, con la que tendría dos hijos: Arturo, su sucesor, y Ana, a quien daría tiempo después en matrimonio a su vasallo Lot de Lodonesia. En obras posteriores, Ana sería hija de Gorlois y pasaría a llamarse Gwyar o Morgause. Tendría además una hermana llamada Morgana, a la que Uter desposaría con su aliado Urien.

Igerna / Igraine

Era la esposa del duque Gorlois, y tan grande era su belleza que, cual Helena de Troya, acabó provocando una guerra entre su marido y el rey Uter. Cuenta Geoffrey de Monmouth que Gorlois escondió a Igerna en su fortaleza más recóndita, el castillo de Tintagel, mientras él se dedicaba a defender Dimilioc (o Terrabil, según otros autores) de las fuerzas del rey.

En medio de estos enfrentamientos Uter logró engañar a Igerna, tomando la apariencia de su esposo gracias a la magia de Merlín, y personándose en Tintagel para yacer con ella. Ese mismo día, Gorlois murió, y Uter no dudó en tomar a Igerna como esposa.

Arturo nació de esa unión engañosa y, según Malory, fue entregado por Uter a Merlín, como pago por la ayuda que le prestara aquella noche. El mago, temeroso de que los enemigos de Uter decidieran acabar con su sucesor, decidió llevarse a la criatura lejos, entregándosela a un tal Sir Hector para que le criara junto con su hijo Kay.

La Tabla Redonda

La Tabla Redonda, esa utópica orden caballeresca basada en la hermandad entre sus miembros y el servicio a los más débiles. Durante años, sus integrantes se esforzaron por destacar de entre sus compañeros, lanzándose a toda suerte de aventuras y batallas en loor de la justicia.

Arturo / Arthur

Este personaje aparece por primera vez en la obra de Nennius, en la cual se le adjudica el título de dux bellorum (señor de la guerra) de los britanos, a quienes llevó a la victoria en el transcurso de las doce batallas que libraron contra los sajones. Esto contradecía en parte las obras de autores anteriores, como Gildas y Beda, los cuales adjudicaban este papel a Ambrosio Aureliano. Un buen intento de corregir esta contradicción fue el de William de Malmesbury, quien convirtió a Arturo en el lugarteniente de Ambrosio Aureliano en su guerra contra los sajones.

Finalmente, Geoffrey de Monmouth situó a Aurelio Ambrosio (su versión de Ambrosio Aureliano) inmerso en su propia guerra contra los sajones, en manos de los cuales murió algunos años antes del nacimiento de Arturo. Arturo por su parte, libraría las famosas doce batallas, las cuales culminaron con la batalla de la Colina de Bath (Badonicus Mons), su victoria definitiva sobre los sajones. Años después, Arturo hubo sometido toda Britania, Hibernia (Irlanda) y buena parte del norte de Europa, derrotando incluso al Imperio romano. Esta es la versión de la historia que usaron la mayoría de autores posteriores hasta nuestros tiempos.

Geoffrey de Monmouth fue también el primer autor en imprimir un carácter mágico al monarca, armándole con Caliburn (Excalibur), una espada mágica e invencible forjada en la isla mítica de Avalón; lugar al cual sería además transportado Arturo tras ser herido de muerte por Mordred durante su última batalla. En cuanto a su relación con Merlín, Geoffrey tan sólo incluyó este personaje en la trama relativa a Vortigern y Uter Pendragón, y no sería hasta obras posteriores que el hechicero se convertiría en el compañero y consejero de Arturo.

En la mayor parte de las obras que ha protagonizado, Arturo siempre ha destacado como el perfecto monarca, representante de todo lo que es justo y bueno, y cabecilla de una orden militar cimentada sobre la base del honor y la defensa de los derechos de los débiles. A parte de su ya mencionada espada, Geoffrey de Monmouth convirtió también a Arturo en el poseedor de una lanza prodigiosa llamada Ron, siempre sedienta de sangre, un escudo llamado Pridwen (obsérvese la similitud de esta palabra con Prydein, el nombre con el que los galeses conocen a Britania), y un yelmo de oro con una cresta tallada en forma de dragón.

Sin embargo, el Mabinogion nos revela que la espada de Arturo se llamaba Caledfwlch, su lanza Rhongomynyad y su escudo Wynebgwrthucher. Según esta misma obra, la yegua de Arturo se llamaría Llamrei, su cuchillo Carnwennan y su barco Prydwen.

En cuanto al famoso perro de Arturo, éste es mencionado en el Mirabilibus Britanniae con el nombre de Cavall. Esta misma obra revela también el nombre del hijo de Arturo, Amr, al cual él mismo parece que dio muerte con sus propias manos.

Hector

Era, según Malory, el padre adoptivo de Arturo. Merlín se lo entregó para que lo cuidara cuando era tan sólo un recién nacido. Y aunque no le fue revelada la procedencia de la criatura, Hector lo crió junto con Kay, su propio hijo, dándoles a ambos un igual trato y educación.

Cuando Arturo se presentó ante él con la espada que había desclavado de la roca, Hector fue el primero en postrarse a sus pies, jurándole fidelidad y rogándole que nombrara senescal a su hijo Kay.

Kay

Este personaje fue, junto con el fiel Bedevere, uno de los primeros compañeros de Arturo mencionados por la literatura. Kay fue convertido en senescal de Arturo por Geoffrey de Monmouth, y Malory lo convirtió en su hermano adoptivo, junto al cual el monarca habría pasado toda su infancia en la fortaleza de Hector.

Con frecuencia, Kay es representado como un egoísta de lengua lacerante, capaz de hacer la existencia imposible a todo el que le rodea. Un buen ejemplo de ello es la historia de Gareth, hijo de Lot, al cual atormentó durante largo tiempo, hasta que le fue revelada su identidad. Arturo también sufrió el cinismo de Kay durante toda su infancia, e incluso a punto estuvo de que éste le arrebatara el protagonismo en la historia, ya que llegó a fingir ante su padre Hector haber extraído la espada de la piedra él mismo en lugar de su hermanastro.

En contrapartida, Kay también es representado en ocasiones como uno de los más feroces y temidos guerreros de Arturo. Incluso hay obras que lo representan como un jinete tullido, invencible sobre un caballo, pero muy vulnerable cuando se encontraba a pie.

Bedevere

Junto con Kay, es uno de los acompañantes de Arturo más antiguo de los que tenemos constancia. Bedevere era, según Geoffrey de Monmouth, el copero de Arturo, a quien el monarca le concedió el gobierno de parte de la Galia. Con esto, el autor seguramente pretendía dejar de manifiesto lo magnífico que era el rey Arturo, el cual convertía en gobernante incluso al más humilde de sus servidores.

Este personaje es la representación misma de la fidelidad, ya que permaneció junto a Arturo de principio a fin, y tan grande era la confianza que el rey le guardaba, que le confió su espada para que la arrojara a un lago, cuando se encontraba ya a las puertas de la muerte.

Lot

También conocido como Lot de Lodonesia, Lot de Orkney o Lot de Lothian. Junto con su hermano Urien, era el gobernante de la mayor parte de la Britania norteña. Geoffrey de Monmouth le convierte también en hermano de Angusel, el rey de los escotos.

Según el mismo autor, Lot fue un firme aliado de Uter Pendragón, así como también de Arturo posteriormente. Sin embargo, Malory le convierte en uno de los principales opositores al gobierno del joven Arturo, y cabecilla de la insurrección a la que éste se ve obligado a combatir nada más tomar el poder.

Uter Pendragón desposó a Lot con la hija del duque Gorlois (o la suya propia, como asegura Geoffrey de Monmouth) y su esposa Igerna: Ana, Gwyar o Morgause, según el autor. Con ella, Lot tuvo varios hijos, aunque la identidad de estos siempre ha sido objeto de disputa. Según la tradición galesa más antigua, fueron dos: Gwalchmai y Gwalchafad (Gawain y Galahad); en opinión de Geoffrey de Monmouth, eran también dos: Gawain y Mordred; sin embargo, Malory aseguraba que eran cuatro: Gawain, Gaheris, Agravaín y Gareth. Finalmente, parece que la versión de Malory fue la que alcanzó una mayor aceptación, ya que acabó siendo la más utilizada por la mayoría de autores posteriores.

Gawain / Gavaune

Es el único personaje sobre el que todos los autores coinciden en describir como hijo de Lot. Desde su llegada a la corte de Arturo, Gawain destacó como uno de sus mejores y más fieles hombres, destinado a sucederle algún día, por tratarse de su pariente más próximo (el mayor de sus sobrinos). Por desgracia, Gawain moriría en la guerra contra Mordred, sin llegar a ver cumplido tal designio.

En la obra de Malory, Gawain era, por decirlo de algún modo, el cabeza de familia de una de las dos casas más influyentes de aquellos tiempos, la de los hijos de Lot. La otra casa, en continua confrontación con ellos, era la de los Britanos de Armórica, encabezada por Lanzarote. El punto álgido de los enfrentamientos entre ambas casas llegó durante la guerra entre Arturo y Lanzarote, tras la infidelidad de Ginebra con este último.

Gaheris

Era, según Malory, el segundo de los hijos de Lot, y gran partidario de Arturo, desde que entrara a su servicio, siendo aún muy joven.

Agravain

Era el tercero de los hijos de Lot, según la obra de Malory, y tal vez sin quererlo, uno de los artífices de la caída de Arturo.

Según cuenta la historia, Agravaín fue quien, junto con Mordred, descubrió ante Arturo y su corte la infidelidad de la reina Ginebra con Lanzarote. Esta situación desembocó una guerra civil entre Arturo y Lanzarote, ocasión aprovechada por Mordred para usurpar el trono y declarar la guerra a Arturo.

Gareth

Era, de acuerdo con la obra de Malory, el cuarto y menor de los hijos de Lot. éste, deseoso de ser reconocido por sus hazañas y no por su ascendencia, decidió ocultar sus orígenes a Arturo el día que se presentó ante él para ofrecerle sus servicios. Tras pasar por diversos avatares, y aguantar el continuo acoso de Kay (quien la había tomado con él), Gareth logró finalmente destacar por las armas y ocupar un lugar en la Tabla Redonda. Fue entonces cuando el joven caballero desveló su identidad a los presentes.

A todas luces, Gareth representa la virtud de lograr los objetivos por méritos propios, sin ayudas externas ni atajos, únicamente por medio de la tenacidad y el sacrificio.

Urien

Era según Geoffrey de Monmouth, junto con sus hermanos Lot y Angusel, uno de los señores del norte británico, los cuales combatieron del lado de Uter primero, y de Arturo después. Sin embargo, Malory afirma que tanto Urien como Lot se revelaron en un principio a que Arturo sucediera a Uter, poniendo en duda que realmente fuera hijo de éste.

Urien se desposó con Morgana, la hija del duque Gorlois, con el consentimiento del rey Uter. De este nacimiento nació Owain, uno de los mayores hombres de confianza de Arturo.

Owain / Yvain

Era el hijo de Urien y Morgana, y según la mayoría de los autores, uno de los más fieles partidarios de Arturo.

Chrétien de Troyes representa a Yvain como un personaje que se debate entre sus obligaciones de caballero y el deseo de permanecer junto a su esposa, de la que estaba profundamente enamorado.

Hoel

Este personaje parece que es el primitivo antecesor de Ban, Bors y Lanzarote en la literatura artúrica. En la obra de Geoffrey de Monmouth, Hoel es el rey de la Britania Armoricana y el hijo del rey Budicius. Hoel presta siempre una gran ayuda a Arturo, acompañándolo con sus tropas en todas sus campañas.

Ban y Bors

Estos dos personajes sustituyeron al rey Hoel de Geoffrey de Monmouth en la obra de Malory. Se trata de dos reyes hermanos de la Britania Armoricana que ayudaron a Arturo en su guerra contra aquellos señores britanos que se le oponían. Sin embargo, pese a la promesa que Arturo les hiciera de prestarles su apoyo cuando lo necesitaran, no logró acudir en su auxilio a tiempo cuando el rey Claudas de Gaul invadió su reino.

Ban tuvo dos hijos: Lanzarote y Lionel; y Bors uno tan sólo: Bors.

Lanzarote / Lancelot

Apareció por vez primera en El Caballero de la Carreta, de Chrétien de Troyes. Posiblemente, fuera este personaje el que inspirara la imagen de caballero cortés que ha perdurado hasta hoy, honorable en su forma de vida, temible en la batalla y un poeta incansable en el amor.

Según Chrétien, Lanzarote rescató a Ginebra de la garras de Meliagaunt, un caballero que se había dejado arrastrar por el amor que sentía por ella y la mantenía cautiva en su fortaleza. A raíz de este rescate, nacería entre Lanzarote y Ginebra un amor profundo y apasionado que no tardaría en ser descubierto.

Y en la obra de Malory, se nos relata cómo este incidente desencadenó una guerra civil entre Lanzarote y Arturo. Poco después, Lanzarote acudiría en auxilio de Arturo contra Mordred, aunque no lograría llegar a tiempo para salvar la vida de su rey.

Según este mismo autor, Lanzarote era el hijo del rey Ban de la Britania Armoricana, y uno de los pocos caballeros que lograron ver el Grial, aunque no fue considerado digno para beber de él.

Lanzarote tuvo un hijo, Galahad, fruto de su unión con Elaine, la hija del rey Pelles. En realidad, no fue una unión demasiado lícita, pues Lanzarote deseaba permanecer casto, pero la muchacha embaucó al caballero mediante engaños para que yaciera con ella.

Galahad / Galaz

Mientras que la literatura galesa, le convierte en hijo de Lot y hermano de Gawain, en la obra de Malory, Galahad es el hijo de Lanzarote y de Elaine, hija ésta a su vez del rey Pelles.

Galahad encarnaba la virtuosidad caballeresca como ningún otro caballero de Arturo. Combinaba la habilidad en la guerra del soldado con la piedad y castidad del sacerdote, convirtiéndose en todo un ejemplo a seguir. De hecho, existía un puesto en la Tabla Redonda, el Asiento Peligroso, que durante años permaneció vacante a la espera de alguien de las características de Galahad.

Junto con Bors y Perceval, Galahad fue uno de los tres caballeros que lograron beber del Grial. Esta experiencia marcó de tal manera al joven, que poco después decidió abandonar la vida y entregar su alma a los ángeles, no sin antes sanar milagrosamente la Rey Tullido, custodio del Grial.

Cador

Era el duque de Cornubia (Cornualles) tras la muerte de su padre Gorlois. Según la obra de Geoffrey de Monmouth, fue junto con Hoel, el apoyo más importante de Arturo en sus continuas guerras. De hecho, parece que la madre de Cador pudo haber sido Igraine, pues su hijo Constantino es mencionado como el sobrino de Arturo. Es más, fue Constantino quien sucedió a Arturo a su muerte en el gobierno de Britania.

Balin

También conocido como Balin el Salvaje o el Caballero de las Dos Espadas. Según Malory, Balin asesinó a la Dama del Lago en la corte de Arturo, ante los propios ojos del monarca. La Dama del Lago había pedido a Arturo la muerte de Balin, en precio a la espada Excalibur que le regalara en el pasado; y en un arrebato de furia, Balin desenvainó la espada y cortó la cabeza de la mujer.

Enfurecido, Arturo expulsó a Balin de su corte, y el caballero protagonizó después diversas aventuras en compañía de su hermano Balan. Sin embargo, Merlín había profetizado que ambos hermanos estaban destinados a morir el uno a manos del otro. Lo que no tardó en ocurrir, tras un malentendido surgido a raíz de un encuentro entre ambos. En el transcurso de la reyerta ninguno de ellos llegó a reconocer al otro, ya que combatieron todo el tiempo con los yelmos puestos.

Gereint / Erec

En la novela de Chrétien de Troyes protagonizada por Erec, este caballero era uno de los más valientes y vigorosos de Arturo, hasta que se desposó con la bella Enide. A partir de entonces, comenzó a dar de lado las justas y las andanzas caballerescas, para dedicarse por entero a su esposa.

Esto dio lugar a toda clase de habladurías, que acabaron por dar a Erec fama de cobarde en la corte. Así que el caballero se vio obligado a partir junto con su esposa en busca de hazañas que realizar para limpiar su nombre.

Tristán / Tristam

Era el sobrino del rey Mark de Tintagel, un gobernante cruel e incorregiblemente mujeriego. Al parecer, por algún motivo, a Mark las esposas no le duraban vivas demasiado tiempo, y continuamente estaba buscando nuevas candidatas para sustituir a las anteriores. Sucedió que la última de las esposas de Mark, Isolda (o Yseut), se enamoró perdidamente de Tristán, por lo que le hechizó por medio de un bebedizo para que él también sintiera lo mismo por ella.

Existen diversas versiones de la historia, escrita por autores galeses, normandos y franceses, en las cuales el final difiere en buena medida. En algunas obras, Tristán e Isolda toman conciencia de lo incorrecto de su actitud, reparando los daños en lo que les es posible; mientras que en otras, la muerte de ambos pone punto y final al relato.

En cuanto a su conexión con el mito artúrico, parece que fue Chrétien de Troyes quien tomó al personaje de Tristán, ya existente desde hacía tiempo en la literatura, y lo convirtió en uno de los caballeros de Arturo.

Perceval

Era el hijo de un rey llamado Pellinore, según la mayoría de los autores; aunque las versiones galesas le identifican como el hijo de Efrauc.

A la muerte de su marido el rey, la madre de Perceval se refugió en los bosques con él. Algunos años después, un grupo de caballeros acertó a pasar a través del bosque, y Perceval quedó tan asombrado al verlos que dedicó desde entonces todo su esfuerzo a convertirse en uno de ellos.

Finalmente, una vez investido Perceval como uno de los caballeros de Arturo, cuenta Chrétien de Troyes que tuvo una toma de contacto con el Grial, en la corte del Rey Pescador, aunque no supo hacerse digno de él. Sin embargo, Malory narra cómo Perceval fue uno de los tres caballeros elegidos, junto con Galahad y Bors, para beber del Grial. Después de esto, Perceval pasó el resto de sus días como ermitaño, dedicando su vida y su alma a Dios.

Bors

Según Malory, era el hijo del rey Bors de la Britania Armoricana, aquel que, junto con su hermano Ban, ayudara a Arturo en las guerras libradas durante su juventud.

Bors fue uno de los tres caballeros, junto con Galahad y Perceval, que lograron beber del Grial en la corte del Rey Pescador. Fue además el único que regresó a la corte de Arturo para narrar lo sucedido.

Pelles / Rey Pescador

Era el custodio del Grial, último de una larga estirpe de reyes, descendientes de José de Arimatea y guardianes de la reliquia. En la mayoría de las versiones, este personaje presenta una grave herida en la pierna o en la ingle, la cual únicamente podrá sanar aquel que sea digno de beber del Grial.

Este rey aparece por vez primera en la obra de Chrétien. En ella se narra cómo Perceval se aloja en su castillo y es testigo de una procesión, durante la cual se muestran una lanza (la que asestó el golpe mortal a Cristo), una copa (el Santo Grial que recogió su sangre) y un plato (el usado para la celebración de la Eucaristía). Al parecer, el Rey Pescador esperaba que Perceval preguntara por el significado de estos tres objetos, cosa que el joven no hizo, lo que tuvo como consecuencia que acaecieran grandes desgracias sobre aquellas tierras.

Más adelante, Malory menciona a este rey en varias ocasiones, contradictorias de una forma u otra. Primero aparece como el rey Pellam, quien recibió una terrible herida en la pierna por parte de Balin el Salvaje. Algo después entra en aparición el rey Pelles, el cual dio alojamiento a Lanzarote y cuya hija engañó al caballero para que yaciera con ella y concebir así a Galahad. Por último, es representado como el Rey Tullido, custodio del Grial en el momento que Galahad, Perceval y Bors lo hallaron.

Maglocune / Meleagaunt

Según Gildas, Maglocune era el rey de reyes de los britanos, contemporáneo al propio autor. Sin embargo, Chrétien de Troyes lo describe con el nombre de Meleiagaunt, un caballero que, enamorado de Ginebra, la secuestró y mantuvo cautiva en su fortaleza. Finalmente, Meleiagaunt sería derrotado y perdería la vida a manos de Lanzarote.

Medraut / Mordred

Se trata de uno de esos personajes malévolos que pueden encontrarse en el seno de buena parte de las cortes o grupos descritos por la literatura (como Loki en los mitos nórdicos o Herodes en el Nuevo Testamento). Una serpiente agazapada entre los héroes, que sólo espera su ocasión para lanzar contra ellos su mortífero mordisco.

Este personaje hizo su primera aparición en el Annales Cambriae, de autor anónimo, con el nombre de Medraut. Ya en esta obra, y en la mayoría de las obras posteriores, ha sido siempre representado como un usurpador que intentó arrebatar a Arturo su trono, desencadenando por ello una terrible guerra en la que ambos perdieron la vida.

En cuanto a su parentesco, según Geoffrey de Monmouth, Mordred era hijo de Lot. Sin embargo, a partir de la obra de Malory, Mordred ha sido siempre representado como el hijo ilegítimo que Arturo concibió con su hermana Morgana.

Otras figuras

No sólo de caballeros se sustenta la trama artúrica. Junto a Arturo y los suyos podemos encontrar también hechiceros, sacerdotisas y grandes señoras, algunos de los cuales llegan a rivalizar en protagonismo con el propio monarca.

Ambrose / Merlín

Se trata de un personaje representativo de todo lo mágico y misterioso. Hechicero y profeta, al más puro estilo de las antiguas historias celtas, su sabiduría supone el complemento perfecto para la fuerza y el poder material de los reyes a quienes sirve.

Es mencionado como Ambrose por primera vez en la obra de Nennius. Según la historia, Vortigern intentaba construir una fortaleza en lo alto de una montaña, pero el trabajo se malograba cada noche por causas desconocidas. Por consejo de sus sabios, Vortigern hizo buscar a un niño engendrado sin padre, con cuya sangre debería regar el terreno de la construcción para solucionar su problema.

Finalmente, los hombres de Vortigern encontraron a Ambrose, y lo llevaron ante su rey. Sin embargo, a Ambrose no le costó demasiado poner de manifiesto la ignorancia de los sabios de Vortigern, ya que le demostró al monarca la causa de que la construcción se desmoronara cada noche. Bajo la montaña, yacían dos serpientes (o dragones), una roja y otra blanca, que continuamente luchaban entre sí, provocando fuertes temblores de tierra. Cuando las sacaron a la luz, las dos bestias comenzaron a combatir ante los ojos de los presentes, hasta que la serpiente roja se impuso sobre la blanca y la hizo huir hacia el océano.

Ambrose le explicó entonces a Vortigern el significado de esta visión que habían presenciado. La serpiente roja representaba a los britanos, los cuales acabarían por derrotar y expulsar de la isla a los sajones, simbolizados por la serpiente blanca. Agradecido, Vortigern concedió tierras a Ambrose y lo convirtió en un poderoso señor, lo que nos hace preguntarnos si este Ambrose es la misma persona que Ambrosio, el sucesor de Vortigern según el propio Nennius.

Geoffrey de Monmouth relató una historia similar relativa a Merlín, aunque añadiéndole una serie de profecías sobre el futuro de Britania que Merlín recitó ante Vortigern. Sin embargo, el papel de Merlín no termina aquí en la obra de Geoffrey, pues en ella se relata cómo el mago se embarcó junto con Uter Pendragón en dirección a Hibernia (Irlanda), para robar el Círculo de los Gigantes (Stonehenge) y trasladarlo a Britania por medios mágicos. Poco después, Merlín ayudaría a Uter Pendragón a yacer con Igerna, dándole el aspecto de Gorlois, marido de ella, y acompañándole a la fortaleza de éste, donde se llevaría a cabo el engaño.

Sería Malory quien vincularía a Merlín con Arturo, convirtiéndolo en su protector durante la infancia del rey, además de en su acompañante durante las guerras de su juventud. Según este autor, Merlín acabó sus días en una prisión mágica creada por Nimue, una joven pupila suya de la que estaba profundamente enamorado.

Ana / Morgause

Apareció por vez primera como Ana en la obra de Geoffrey de Monmouth. Era la hija de Uter Pendragón e Igerna, y fue desposada con Lot de Lodonesia. De este matrimonio nacieron Gawain y Mordred.

Sin embargo, según Malory, Morgause era la hija de Gorlois (y no de Uter), y tuvo cuatro hijos durante su matrimonio con Lot: Gawain, Gaheris, Agravaín y Gareth. Los textos galeses, por otra parte, la identifican como la madre de Gwalchmai y Gwalchafad (Gawain y Galahad).

Morgana

Este personaje supone la perfecta contrapartida de Merlín, en su papel de hechicera malévola. Morgana era según Malory la segunda de las hijas del duque Gorlois e Igraine, a la cual Uter desposó con Urien. Fruto de esta unión nació Owain, uno de los mayores hombres de confianza de Arturo.

Sin embargo, según versiones posteriores, Morgana tuvo un segundo hijo, Mordred, engendrado el día que logró yacer mediante engaños con su hermano Arturo. Este niño suponía para Morgana una garantía en su ascenso hacia el poder que tanto anhelaba, ya que la criatura era el heredero más directo del monarca.

A la muerte de Merlín, Morgana tuvo varios enfrentamientos con Arturo (la naturaleza de estos varía según el autor que los describa) de los que nunca llegó a salir bien parada.

La Dama del Lago / Viviane

Se trata de un personaje de carácter mágico que gobernaba en la isla de Avalón, la tierra de las hadas. Fue la Dama del Lago, según Malory, quien le regaló a Arturo su espada Excalibur. Sin embargo, murió poco después a manos de Balin el Salvaje, cuando le reclamó a Arturo que le entregara la vida de éste por ser el responsable de la muerte de su hermano.

Nimue

Se la considera también una Dama del Lago, tal vez posterior a Viviane. Sin embargo ambas son totalmente opuestas, pues mientras que Viviane es un personaje benévolo, Nimue juega un papel oscuro en la historia.

Según Malory, Nimue era una doncella de la que Merlín se enamoró perdidamente. Tras rechazar en varias ocasiones las proposiciones amorosas del anciano, Nimue finalmente accedió a ser suya, a cambio de que éste le transmitiera toda la sabiduría de la que era portador. Sin embargo, cuando lo hubo aprendido todo del mago, Nimue no sólo incumplió su promesa, sino que además le encerró en una prisión mágica para toda la eternidad.

Ginebra / Guenevere

Era la esposa de Arturo, tan hermosa como proclive a la traición. Según Geoffrey de Momnmouth, Guanhumara era una noble de sangre noble y origen romano, educada en la corte del duque Cador de Cornubia (Cornualles). Con ella se casó Arturo, tras las guerras de su juventud contra sajones pictos y escotos. Sin embargo, Guanhumara jugaría un papel importante en la caída de Arturo, ya que se reveló como aliada de Mordred cuando éste usurpó el trono, mientras el monarca se encontraba combatiendo a los romanos.

Sin embargo, Malory nos relata que Guenevere rechazó la propuesta de alianza de Mordred y huyó a refugiarse a la Torre de Londres. Aunque de cualquier forma, ya había traicionado a Arturo con anterioridad, al enamorarse perdidamente de Lanzarote y provocar una guerra civil entre su marido y su amante.

El rey Arturo: base histórica y análisis literario

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